September 26, 2006

Se me olvidó que te olvidé.

Hace rato estaba preguntándome justo antes de dormir sobre esas pequeñas y grandes cosas que uno voluntariamente llega a olvidar. Y me acordé de ti.

Fue como acordarme que existe el universo y que fuera de la atmósfera hay un vacío inexplicablemente lleno.

Me preguntaba cuál había sido la mejor cita que hubiera tenido. Después de acordarme de Amsterdam, Coyoacán y su luna, un Nutrisa y unas cartas del tarot, ganaste tú. Bueno, más bien tú y tus manos.

Me acuerdo mucho de tus manos y de la forma en que tomaron las mías para cruzar la calle y agarrarnos de un poste por que la banqueta nos quedaba chica. Tú ibas bailando, alto, grandote, peludo. Yo me sentía protegida por ti y tus manos torpes. No sé qué palabras usar para describir la forma en que me sentía, pero tienen que parecerse a llena, completa, feliz.

Antes de que nos sentáramos en una banca frente a una fuente que quería ser lago,  y antes de que me dijeras que no sabías qué hacer con eso ni conmigo, antes de que me abrieras la puerta a tu confusión, supe que me querías, tus manos te delataron. Tus manos y ese abrazo torpe y firme que me dabas. Esas ganas de quererme y protegerme, enseñarme y admirarme, estaban ahí. Por eso me enamoré como una tonta. Por que tus manos me lo dijeron.

Esa es la mejor cita que he tenido. Aunque cerramos sin un beso, y con muchas dudas, la única certeza que tengo de esa noche de –supongo noviembre o diciembre- es que me querías.

Y ahorita, a pesar de todo lo que ha pasado, es lo único que voy a mantener de ti.

Todavía tengo la foto de nosotros sentados en mi cama, torpe blanco y negro amateur,  inmensamente felices, por que los instantes son pedacitos de estrellas. Tu traías un sueter azul marino de abuelito, yo una camisa café que ya tiré.


Posted on 09/26/2006 10:53 PM Comments (14)

September 20, 2006

Sin retorno

 

Continuamente, la vida nos demuestra que todo es un ciclo, que cuando se está arriba es por que pronto se estará bajando otra vez, y así sucesivamente. Hoy me tocó estar en ese lado donde uno debe decidir si continuar o no. Qué interesante que la vida nos ponga en encrucijadas en las que tengamos que decir, sigo o mejor le paro. Yo estoy ahí. Yo sé que si dejo pasar el tiempo, el silencio apremia y se darán a entender muchísimas cosas. Yo sé que si hablo, volveré a tomar los ciclos de los que ya me había alejado. Yo sé que la decisión recae en mí.

También estoy conciente de todo aquello que estoy dejando atrás, de las cosas buenas que me pierdo, las oportunidades diferentes, las sonrisas, las miradas, los códigos secretos. Pero si no me pierdo estos ahora, significa que dejaré pasar de lado otros tantos. Por que así es esto. El espacio reservado para cada amor no se rellena queriendo o dejando de querer a alguien más. Esos fueron espacios que ya se cedieron con anterioridad. Esos espacios se vaciaron o se llenan constantemente. Y pocos son retornables. Yo no quiero retornar. En estos últimos días me he dado cuenta que lo que menos quiero es estancarme. Quiero moverme hacia delante, sean buenas o malas las cosas que me esperan. Quiero evolucionar, quiero avanzar. Tal vez para avanzar, como en los carros de cambios, hay que retroceder un poquito, sobretodo si se va cuesta arriba.

Así me siento.

Tengo puesto el freno de manos y estoy acelerando. ¿Qué hago? Fácil. Si espero mucho, se calientan los neumáticos y lloran por que se pegan constantemente contra el pavimento sin avanzar. Mejor suelto el freno. Mejor no te vuelvo a hablar.

Tal vez me taches para siempre de soberbia, de egoísta, de mártir. Pero no importa. Por que lo importante es como me siento yo, y lo que siento es que estando lejos de ti, soy. Contigo no puedo volver a avanzar. L Perdón.


Posted on 09/20/2006 8:46 PM Comments (9)

Perdón

Perdón.

No quise molestarte.

De hecho lo último que esperé fue eso, molestar.

Como bien sabes, o si no sabes por eso te lo escribo, hay varias partes en mí a las que mueves de manera diferente.

Hay una parte que está loca por quererte y que la quieras. De aquí al infinito. Para siempre. Como un borrador mágico que borre todos esos pasajes y todas aquellas caras que para bien o para mal, no se olvidan.

Esa parte no sabe si quererte, si atreverse al rechazo o si seguir insistiendo. Para ella, eres una imperante necesidad que duda en satisfacer.

Y existe otra, la que no te pedirá permiso. La que ya te quiere, la que ya te busca. No puedo responderte por ella. Tiene vida, deseos y acciones propias.

Soy responsable de mis miedos, de mis valentías mejor me escondo. Me dan más miedo las cosas que se hacen que aquellas que no.

Perdón si te orillo a quererme a medias, a no quererme o a desear que mis dos partes se unieran.

No se puede.

Yo no puedo.

Son zurcos de inseguridad y bipolaridad que jamás he sabido rellenar de las cosas correctas.

Otra vez,

Perdón por las molestias.


Posted on 09/20/2006 8:45 PM Comments (0)
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